Ir al contenido principal

Pequeño relato científico VIII

Epílogo

Las levaduras que se encontraron en las vasijas de La Florida, no solo revelaron la experiencia que los antepasados tenían en materia de fermentación. Gracias a ellas, se supo que la tribu había establecido contactos comerciales con la gente del sector conocido como Los Chillos, pues las levaduras estaban especializadas en el maíz de Chillo.

En el caso de la cerveza, hoy se sabe que la del mil quinientos era mucho más nutritiva, tenía más cuerpo, y además de cebada tenía arroz y maíz. Carvajal y los monjes franciscanos están llevando a cabo negociaciones para volver a utilizar la cervecería, con la receta de Fray Jodoco, durante la celebración de los 800 años de vida de la orden franciscana, cumplidos el 16 de Abril de 2009.

La técnica de resurrección de las levaduras es única en el mundo; y ha puesto al Ecuador en el mapa científico internacional gracias a lo que se conoció como el proyecto “Bioarqueología: develando dos mil años de fermentaciones en Quito”.

Hoy, la intención de Carvajal es explotar al máximo los potenciales de las levaduras silvestres de su colección. Ha estado experimentando fermentar etanol con deshechos naturales a partir de ciertas levaduras, para fabricar un biocombustible mucho menos costoso para la humanidad que el que hoy se hace a base de maíz. Como Fray Jodoco en su momento, quiere crear la primera bio refinería de Latinoamérica. Pero esa será otra historia.

Comentarios

Aleph ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Aleph ha dicho que…
Te felicito por tu ezfuerzo, es muy buena la colección de "Pequeño Relato Científico".

Soy estudiante de periodismo y me interesa el periodismo científico y la ciencia. LLegue a tu blog cuando buscaba que proyectos de investigación científica tiene la PUCE, y nunca me imagine encontrarme con un relato como el tuyo. Solo te faltó explicar que es una levadura.

Felicitaciones.

Entradas populares de este blog

Memoria de un rey león

Mi abuelo me llamó una tarde a su estudio, me hizo sentar en el escritorio y me puso al frente su máquina de escribir. Yo debía tener unos diez u once años y me fascinaba el arte de la escritura mecánica, muy anterior a la digital, porque le sentía un halo de misterio mágico y un vínculo secreto con la literatura. De modo que me ilusionaba jugueteando con las letras labradas en el metal del teclado y aspirando el aroma relajante de la cinta de tinta negra, cuando el abuelo comenzó a dictar un discurso. No recuerdo cuál era la ocasión exacta: una cena previa al viaje de mi tío a España o posterior a su regreso; pero el abuelo había preparado un brindis bien redactado y yo era el secretario que lo debía pasar en limpio.  Esto es lo primero que recuerdo ahora, sentado en mi propio escritorio frente a una computadora portátil. Recuerdo sus palabras, engarzadas en frases completas que me dictaba con parsimonia. Frases que se había esforzado por construir elegantes y que se e...

Esta columna no es lo que parece

Por Javier López Narváez  En una reunión casual, hace no mucho tiempo, escuché de cierto guitarrista quiteño la teoría de que “el pasillo ecuatoriano no proviene del vals, sino del minué”. A mí, que siempre me había llamado la atención el pomposo origen de nuestra “música tradicional”, aquella afirmación me causó gracia; aunque después de reflexionar un poco llegó a infundirme cierto temor. Lo mismo me sucedió después de leer algunas de las críticas que nuestros cinéfilos intelectuales han hecho sobre “a tus espaldas” -de Tito Jara-, la que según se dice, es la película nacional más taquillera de los últimos años. Me explico: Siempre me pareció curioso el hecho de que, mientras los bailes y músicas más representativos de América surgieran de sectores proletarios y marginales, en Ecuador se reconociera como representativo a un género que desciende directamente del vals europeo, y que en principio era un baile de salón propio de las élites. Me parece poco lógico que mientras e...

A manera de Prólogo

Este texto corresponde al prólogo al disco Desamor en 7 pecados Todo empieza con la melancolía, y de alguna extraña manera todo termina con ella. Como una descripción obsesiva de lo imposible, de lo que nos promueve y nos incita, pero que no está a nuestro alcance más que en el recuerdo; en las horas de contemplación de nuestras viejas páginas de memoria. Una consecuencia del enamoramiento es la salvaje estupidez, el capricho por aprenderlo todo del otro, conservar con celo inconsecuente y necio los vestigios de su vida y de todo lo que supone su presencia. El amor no puede llamarse tal si no es perturbado, transformado y destruido. Experimentos cotidianos del desamor, de eso se trata este disc o ; descripciones mínimas y elocuentes del acostumbrarse entre los objetos que componen nuestra vida, a la frustración del amor vencido, a la pérdida de la persona amada. Una cartografía de la desventura que de alguna forma promueve la idea de que todo lo que sentimos es perversamente fr...