lunes, 17 de junio de 2013

Ley de Comunicación: un avance histórico



Por Javier López Narváez



Con la recién aprobada Ley de Comunicación, se abre un abanico de oportunidades para la industria musical ecuatoriana. 

Para empezar, el artículo 103 manda que las emisoras de radio que emitan programas musicales deberán rotar el 50% de “la música producida, compuesta o ejecutada en Ecuador”. Este único mandato implica un giro de 180° en la lógica de radiodifusión, en las prácticas clientelares de medios y promotores, y en la lógica misma de producción musical.

Como ya se había señalado en otro lugar de este blog, en Ecuador no existen empresas de producción musical, por lo que los músicos buscan maneras propias de financiar sus discos, sin que pasen por un filtro de estudios de mercado y de tendencias, de modo que las producciones no se trabajan en función de la demanda. La realidad previa a la vigencia de la nueva ley, es que las radios, al ser la plataforma que aún domina en el consumo de música por encima de la web, son quienes de alguna manera condicionan sobre la música que se produce en Ecuador, y que por lo general está basada en modelos extranjeros poco acordes con nuestra realidad socio-cultural. 

Esta lógica de producción, a la larga no genera réditos de ningún tipo, ya que hasta 2012, solo el 9% de la rotación total en radios era de producción ecuatoriana, mientras que el 54% de la programación estaba dominada por 4 países: Colombia, México, Estados Unidos y Puerto Rico (pese a que una encuesta de consumo musical aplicada por la Dirección de Emprendimientos e Industria Fonográfica del Ministerio de Cultura y Patrimonio, indica que el 58% de la población está dispuesta a consumir música ecuatoriana). Esto se traduce económicamente a que solo el 27,63% de las recaudaciones por Derechos de Autor se quede en el país, mientras que el 72,28% restante se distribuye entre los titulares de las obras más usadas por las radios, es decir, entre las empresas transnacionales de la cultura y el entretenimiento. Entonces, la importancia de este equilibrio planteado en la ley, no radica tan solo en los contenidos de lo que se difunde en medios; en realidad se trata de un ajuste en la balanza comercial, ya que solo por concepto de derechos de autor han fugado del país cerca de 2,5 millones de dólares entre 2009 y 2012. Esto, tomando en cuenta que la recaudación en radios representa el 29% de la recaudación total, y que solo el 12% de radios ecuatorianas cumple con el pago de regalías por derecho de autor. 

En un escenario ideal de 1x1, con un 100% de radios pagando derechos de autor, las recaudaciones aumentarían en un 5.416%, lo que representa alrededor de 5 millones de dólares anuales (sin contar con los otros rubros de recaudación, tales como espectáculos públicos o el de derechos fonomecánicos, rubro que por sí solo podría generar casi 10 millones adicionales con la sola formalización del sector de distribuidores informales de CDs y DVDs). Esto permitiría que la composición letrística y musical se convierta en un oficio rentable del que se beneficiarán los más de 1.500 autores y compositores ecuatorianos registrados en la sociedad del ramo, y el país podría soñar con el desarrollo de una verdadera industria musical, pues esta actividad por fin contaría con capital que permita que cada vez aumente el tamaño de inversión y por ende la calidad del producto, a través de lógica de circulación D-M-D (dinero, mercancía, dinero).

Esto sería apenas la consecuencia de un artículo. A ello debería agregarse las regulaciones contenidas en los artículos 97 y 98 que entre otras cosas, obligan a los canales de televisión a usar un 60% de contenidos nacionales, y prohíben la importación de piezas publicitarias, lo que necesariamente aumentará y diversificará los usos de música ecuatoriana para “film scoring”, jingles comerciales, bandas sonoras, y videoclips, entre otros; y la redistribución de frecuencias contenida en el art. 106, que obliga a que un 34% de ellas se destine a radios comunitarias, oportunidad que puede ser aprovechada por las comunidades y colectivos de música que nunca han tenido espacios en medios privados, tales como los rockeros, hiphoperos, y todo el universo indie.

La aprobación de la ley de comunicación es una excelente noticia para la actividad musical ecuatoriana, y un primer gran paso para la construcción de una industria con importantes implicaciones culturales y económicas para el país.


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