lunes, 11 de mayo de 2009

Pequeño relato científico IV

Intentos fallidos

Indudable experto en su campo, Carvajal conocía la capacidad que tienen las levaduras para mantener suspendidas sus funciones vitales durante años. Les basta con ser rehidratadas para “resucitar”, tal como sucede con la levadura en polvo, que se reactiva al contacto del agua. Vasija en mano, comenzó a trabajar junto con su equipo.

Al principio creyeron que bastaría con estimular la hidratación y la nutrición de las cepas que, estaban seguros, se encontraban en estado de latencia dentro de las vasijas; pero los resultados fueron negativos. . A Carvajal, la experiencia le había enseñado que las levaduras acostumbran quedarse en los poros de los recipientes que las contienen, y no le parecía válido asumir que el caso de los cántaros sería excepcional. Aún les faltaba trabajar en algo.

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